Tres buenas prácticas previas
Por regla general, toda administración pública que se propone
renovar o crear una institución artística tiene en cuenta criterios
y oportunidades relacionados con la atracción del turismo cultural, la
rehabilitación de entornos urbanos degradados, la proyección exterior
de la localidad/autonomía/estado, etc. Sin menospreciar esos argumentos,
una primera norma, o buena práctica, en esta materia sería establecer
previa o paralelamente el proyecto cultural que se quiere afrontar con el nuevo
equipamiento. Clarificar, en primer lugar, su carácter o función:
configurar una colección (museo), incentivar la producción artística
y su difusión social (centro de arte/kuntshalle), o hibridar esas dos
funciones básicas (museo-centro de arte). En segundo lugar, atender la
temporalidad que abarcará la colección y/o actividades (modernidad,
contemporaneidad o apuesta por el futuro). Tercero, delimitar el ámbito
territorial de la colección/actividad (local, autonómico, estatal,
internacional) que determinará, a su vez, el ámbito de sus relaciones.
En suma, se trata de fijar la identidad artística de la nueva institución:
su Proyecto Artístico.
Una segunda buena práctica tendrá en cuenta la opinión,
participación y el logro del máximo consenso posible entre los
expertos e interlocutores del mundo del arte en la definición de dicho
Proyecto Artístico.
Sólo partiendo del Proyecto Artístico, una administración
pública estará facultada para dimensionar el esfuerzo económico
que exigirá el nuevo o renovado equipamiento (construcción o rehabilitación
del edificio, adquisiciones, programa, plantilla), si asumirá sus costes
o acudirá a otras instituciones públicas o al sector privado,
instituir un Patronato, elegir y contratar la dirección artística
y elegir y contratar al arquitecto, por ese orden. Respetar estas etapas es
la tercera buena práctica previa.
1. ESTRUCTURAS DE GESTIÓN
1. 1. Los objetivos de la gestión
La Constitución Española y los Estatutos de Autonomía
establecen el derecho universal de todos los ciudadanos a la cultura. Por ello
las instituciones públicas tienen la responsabilidad de asegurar y garantizar
que existan los organismos precisos que, con vocación de servicio a la
sociedad y atendiendo al ejercicio de ese derecho, desarrollen actividades culturales,
en nuestro caso las referidas a la creación y difusión artística
contemporánea, con el fin último de facilitar la educación
y la construcción del espíritu cívico de las personas.
1.2 Las formas de gobierno
Las estructuras de gestión de los museos deben estar encaminadas a facilitar
la toma de decisiones que permitan cumplir los objetivos de la institución,
así como la ejecución de sus planes a corto y largo plazo. En
nuestro país existen fundamentalmente dos fórmulas de gestión
que afectan a nuestros museos y centros de arte:
En la actualidad, una buena parte de ellos dependen orgánicamente o
incluso son parte de los departamentos de Cultura de la correspondiente administración
pública, sin ningún tipo de autonomía de gestión
o financiera y sin personalidad jurídica propia. Esta situación,
entre otras cosas, impide la necesaria agilidad que una institución de
estas características debe tener para poder llevar a cabo sus objetivos
haciéndolas frágiles y fácilmente vulnerables.
Frente a este tipo de centros de arte, existen otras instituciones dotadas
de un mayor grado de autonomía bajo la fórmula de agencias estatales,
fundaciones públicas, consorcios, organismos autónomos, etc. Estos
modelos aportan ventajas sobre el anterior: proporcionan una mayor agilidad
y eficacia de funcionamiento, facilitan la capacidad de la institución
para conseguir medios financieros complementarios a los de la administración
y la hacen más fuerte e independiente.
Las estructuras de gestión de los museos y centros de arte contemporáneo
deben estar al servicio de la organización y de su capacidad para conectar
con la sociedad.
Tales estructuras han de estar caracterizadas por el principio de autonomía
plena y sus principales objetivos son: asegurar la viabilidad del proyecto,
supervisar su agilidad y consistencia, facilitar el control externo, garantizar
la provisión de los recursos económicos indispensables y ayudar
a captar recursos y servicios adicionales. Estas estructuras deben, asimismo,
tender a ser duraderas en el tiempo.
1.3. Los órganos de gobierno
El Órgano de Gobierno que se instituya tiene la obligación de
establecer los objetivos fundamentales generales de la institución, recogidos
en unos Estatutos en los que se plasmen con claridad la Misión del Museo,
la composición del Órgano de Gobierno y las reglas básicas
de funcionamiento. En caso de ser necesario, este Órgano de Gobierno
podrá disponer de una Comisión Ejecutiva.
El Órgano de Gobierno ha de velar por que el Proyecto Museístico,
documento clave que proporciona identidad, visión y valores propios a
la institución, presentado por el Director, se lleve adelante en los
términos en que fue aprobado. Asimismo, en estrecho contacto con la Dirección,
creará los mecanismos adecuados para el correcto seguimiento de las actuaciones
en pos de estos objetivos, con transparencia y salvaguarda de los intereses
públicos.
Los Planes Estratégicos, redactados periódicamente por la Dirección,
desarrollan el Proyecto Museístico y prevén las actividades y
los medios concretos para periodos de tiempo determinados.
1.4. Gestión económica
Para una correcta gestión del museo será necesario que los presupuestos
del gobierno nacional, autonómico o local contemplen una dotación
presupuestaria anual suficiente para alcanzar los objetivos culturales propuestos.
Este presupuesto debe estar garantizado por el órgano de gobierno, asegurando
que siempre se dispondrá de los medios económicos necesarios para
desarrollar aquello para lo que la institución ha sido creada.
El presupuesto global puede estar integrado por recursos públicos y
privados, complementando estos últimos a los primeros.
Para ello, los responsables de la institución colaborarán con
la Dirección para localizar y estimular a quienes puedan aportarlos desde
el sector privado.
En todo caso, la consecución de recursos económicos privados
no debe dar lugar a la disminución de los recursos públicos que
deben garantizar en todo caso el buen funcionamiento de la institución
museística.
1.5.- Gestión del personal
Un organigrama laboral acorde con los objetivos deseados es decisivo para el
funcionamiento ágil, eficaz y ordenado.
Encabezado por la Dirección, el organigrama (1) debe ser propuesto o
aceptado por ésta.
En los museos o centros de arte dependientes de las administraciones públicas,
los “puestos de confianza” deberían limitarse a los cargos
más estrechamente ligados al proyecto del director, como el de subdirector
o el de gerente. El personal funcionarial llega al museo a través de
las oposiciones al Cuerpo Facultativo de Conservadores de Museos y los Cuerpos
de Ayudantes y de Auxiliares de Archivos, Bibliotecas y Museos (o similares
en las Comunidades Autónomas). La ausencia de especialización
entre los Conservadores de museos crea actualmente una disfunción y una
carencia en los museos y centros de arte contemporáneo. Se hace necesaria
la promoción de dicha especialización, acompañada de un
mayor énfasis en las materias contemporáneas, actualmente muy
escasas, dentro de los temarios de oposición a los mencionados cuerpos
administrativos. Ante esta situación, sería preferible la contratación,
a partir de una Relación de Puestos de Trabajo aprobada por la administración
competente, de personal laboral a través de oposiciones (transparentes
y publicitadas) con temarios acordes a las características de cada plaza,
en las que se valore además la experiencia profesional. El objetivo es
consolidar una plantilla preparada y estable para el museo o centro de arte.
1.6. Gestión de los equipamientos
Por último, un elemento estructural de gran importancia es el lugar
físico donde el museo y centro de arte despliega sus actividades, ofreciéndolas
a la sociedad: un equipamiento arquitectónico que posea las características
físicas, espaciales y tecnológicas adecuadas a los objetivos perseguidos,
asegurándose su idoneidad y el buen mantenimiento del mismo.
2. EL PATRONATO
2. 2. El Patronato y sus funciones
Toda institución artística de titularidad pública deberá
de configurarse sobre tres órganos o estamentos con unas competencias
y funciones bien definidas: Patronato, Dirección y Equipo Técnico.
Cada estamento contará con unos estatutos, reglamentos o contratos que
regulen sus funciones, establezcan el ámbito y los límites de
sus competencias y garanticen la máxima estabilidad y colaboración
en el desempeño de sus respectivas responsabilidades. La colaboración
mutua facilitará el trabajo pero estos tres estamentos no son vasos comunicantes.
Un esquema correcto de relaciones seria:
Patronato > < Dirección > < Equipo técnico
El órgano colegiado de gobierno de una institución artística
es el Patronato. Dado, por un lado, el carácter técnico-científico
de la institución museo/centro y, por otro, la conveniencia de mejorar
su financiación, la administración titular del museo/centro delegará
el gobierno de la institución en el Patronato. Se trata de una delegación
de funciones basada en la confianza en la competencia profesional de los expertos
(científicos) y en la capacidad de la sociedad civil (coleccionistas,
empresarios, patrocinadores, usuarios, asociaciones, colectivos etc.) de atraer
fondos artísticos (donaciones, depósitos, convenios de colaboración)
y/o aumentar los recursos económicos del museo/centro. Las funciones
básicas de un Patronato serán de tres tipos: científicas,
económicas y administrativas.
Principales funciones científicas:
- Dar soporte y colaborar con la dirección.
- Velar por el respeto al Proyecto Artístico.
- Evaluar el cumplimiento y los resultados del contrato/programa de la dirección.
- Conocer y autorizar las adquisiciones propuestas por la dirección
- Conocer y aprobar el programa anual de actividades
- Conocer y aprobar las comisiones asesoras creadas por la dirección.
Principales funciones económicas:
- Conocer y aprobar los presupuestos anuales
- Velar por el adecuado uso de los recursos económicos
- Atraer recursos económicos privados
- Aumentar los fondos de la colección a través de daciones, donaciones
o depósitos.
Principales funciones administrativas:
- Elegir a la dirección (o delegar en una comisión o jurado).
- Mediar y contextualizar la labor de la dirección y su equipo con la
institución titular y los patronos privados.
- Defender la autonomía de la dirección frente a injerencias extra-artísticas.
- Impulsar el desarrollo y la implantación del museo/centro de arte en
la sociedad y el cumplimiento de sus objetivos.
2. 3. Composición de los Patronatos
La composición del Patronato garantizará la presencia de representantes
de la administración pública titular, de miembros de la sociedad
civil y de expertos y científicos. Se propone, la siguiente proporcionalidad
atendiendo a las funciones antes detalladas y como garantía de su competencia:
Representantes de la administración titular: 20-33 %
Representantes de la sociedad civil: 20-33 %
Expertos y Científicos: 33-50 %
El Proyecto Artístico orientará el perfil técnico-profesional
de elección de los patronos científicos. Un estamento científico
de perfil local proporcionará un exhaustivo conocimiento del tejido social,
cultural y artístico del ámbito geográfico en el que actúa
el museo/centro, pero limitará la también necesaria mirada hacia
otros contextos y horizontes más amplios. Por el contrario, la presencia
sobredimensionada de expertos internacionales acercará la institución
a las pulsiones artísticas y culturales mundiales, pero dificultará
la imprescindible mirada sobre la realidad local. En éste sentido, una
buena práctica en la determinación de los perfiles responderá
–insistimos- al Proyecto Artístico y procurará un adecuado
equilibrio entre las ventajas y amenazas descritas.
2.4. Elección del Patronato
La administración titular del museo/centro tiene la legitimidad y la
responsabilidad de elegir a los miembros del Patronato. En primer lugar cubrirá,
lógicamente, las plazas de su representación directa.
A continuación captará soportes económicos y propondrá
las correspondientes incorporaciones de representantes de los patrocinios obtenidos
(directivos de las Obras Sociales de entidades de ahorro, directivos de entidades
financieras o empresas patrocinadoras, coleccionistas, así como otros
procedentes de la sociedad civil: asociaciones, colectivos, usuarios etc.).
Su permanencia en el Patronato estará sujeta al cumplimento estable de
aportaciones económicas o la labor de captación de daciones, donaciones
o depósitos.
Una vez determinado el perfil de los patronos científicos la selección
se realizará entre expertos profesionales de la crítica, teoría
e historia del arte contemporáneo, de la docencia, así como artistas,
pensadores y especialistas en otras materias afines a su proyecto artístico.
El patronato acordará y hará públicas normas de conducta
que eviten cualquier conflicto de intereses de sus miembros en perjuicio de
los proyectos, adquisiciones o posibilidades de financiación del museo.
Quedará claro de antemano en qué casos excepcionales los patronos
pueden comisariar exposiciones en el museo o participar en otros patronatos.
Los directores de museo o centro de arte en el ejercicio de sus funciones estarán
sujetos a las normas del código deontológico del ICOM.
Los artistas que sean miembros del patronato no tendrán exposiciones
individuales en el museo y su obra no podrá ser adquirida en el período
en que estén vinculado a él.
Todo miembro de patronato que sea coleccionista (como individuo, fundación
o empresa) debe declararlo y evitar la competencia con el museo en este terreno.
El museo no podrá adquirir onerosamente o almacenar obras o colecciones
propiedad de algún miembro del patronato.
Los empresarios que formen parte del patronato deberán declarar a éste
las áreas de negocio en las que trabajan sus empresas, y evitarán
participar en cualquier decisión relacionada con la contratación
de servicios o adquisición de bienes que pueda beneficiar directa o indirectamente
a sus empresas.
Este régimen de buenas prácticas prestará atención
a las reglas de ética emanadas del ICOM.
Se recomienda la renovación parcial de los miembros científicos
del Patronato por períodos de tiempo limitados. En esta circunstancia,
la dirección del museo/centro podrá proponer candidatos de su
confianza. No obstante, se velará por la necesaria pluralidad de expertos
con el fin de evitar mayorías “cautivas” del programa de
la dirección.
La inasistencia reiterada a las reuniones del Patronato conllevará el
cese como miembro del mismo.
3. LA DIRECCIÓN
La dirección ostenta la máxima responsabilidad del museo o centro
de arte. Para cumplir con eficacia su misión debe estar plenamente respaldada
por todos los órganos de gobierno de la institución.
3.1. Selección del director
El concurso es el sistema por el cual los directores son elegidos en base
a las normas básicas que se detallan a continuación :
a. La decisión sobre el nombramiento de un nuevo director es responsabilidad
del Patronato del museo (que, previamente, ha de reestructurarse según
lo propuesto en el punto 2 de este documento). El Patronato podrá contar
con el asesoramiento de una comisión, compuesta por personalidades de
prestigio en los sectores interesados (producción artística, discurso
y difusión del arte, gestión del patrimonio), que examine con
total independencia las candidaturas. Esta comisión asesora deberá
ser consensuada por el Patronato. En aquellos centros y museos con carácter
nacional y con vocación internacional, es aconsejable que la comisión
cuente con expertos extranjeros.
b. El Patronato deberá elaborar y hacer pública una convocatoria
en la que se detallarán los requisitos para el cargo y las condiciones
del contrato ( el concurso se llevará a cabo con publicidad y concurrencia
). Además, sin carácter vinculante, podrán invitar nominalmente
al concurso a los profesionales que consideren apropiados. Finalmente, una vez
elegido el candidato idóneo por el Patronato, dicha elección se
propondrá a la confirmación de la Administración responsable.
Es recomendable la firma de contratos suficientemente extensos que garanticen
el desarrollo de un programa.
c. Los candidatos al puesto de dirección deberán presentar al
Patronato y a la comisión no sólo un completo currículo
que demuestre sus méritos y su experiencia, sino también un proyecto
concreto para el museo o centro, y de forma específica para el periodo
causa de contrato. Para la redacción de dicho proyecto, la Administración
convocante deberá proporcionar a los interesados toda la información
necesaria sobre el museo o centro de arte. En caso de producirse consultas posteriores,
los nuevos datos se darán a conocer a todos los participantes en el proceso
de selección.
3.2. Contratación del director
Es necesario buscar fórmulas administrativas (ente público, agencia
estatal y otros compatibles con las administraciones autonómicas o locales)
que conviertan la figura del director en una figura laboral.
La relación contractual de los directores debe desvincularse de la duración
de la legislatura política, por lo que se recomienda el contrato de cinco
años.
El incumplimiento del proyecto que el director presentó al concurso
u otras causas de peso pueden llevar a la rescisión del contrato antes
de su finalización. En tal caso, debe ser el Patronato el que rescinda
el contrato, y debe dar explicaciones claras de su decisión a la administración
titular y a los ciudadanos.
Por el contrario, la satisfacción con el trabajo del director debería
conllevar la renovación de su contrato una vez transcurridos cinco años,
por un período igual, y previa presentación, por parte del director,
de un proyecto renovado para esos años. La intención de no renovación
por cualquiera de las partes debe notificarse con un año de antelación,
y el proceso para la selección mediante concurso de un nuevo director
debe ponerse en marcha de inmediato.
3.3. Incompatibilidades del director
La administración tutelar deberá presupuestar una remuneración
para el director que le permita dedicarse plenamente y con exclusividad a su
cargo.
El director evitará desarrollar fuera del museo cualquier actividad
vinculada al comercio del arte o el coleccionismo privado. Excepcionalmente,
por ser experto en determinada materia, podría ser aceptable su participación
en algún proyecto externo al museo: en ese caso, debería comunicarlo
al Patronato.
4. EL PAPEL SOCIAL DE LOS MUSEOS Y CENTROS DE ARTE CONTEMPORÁNEO
Durante el pasado siglo, los museos dedicados al arte contemporáneo
han experimentado no sólo una proliferación extraordinaria en
nuestro país y en los países de nuestro entorno, sino importantísimas
modificaciones de objetivos y contenido, de ningún modo ajenas a los
cambios en los modos de producción artística producidos en el
último tramo del siglo XX y el primer lustro del XXI. Ello los ha dotado
de especificidad y singularidad respecto a las instituciones museísticas
tradicionales, más acentuadas aún en los centros que en los museos
de arte contemporáneo.
Los museos de arte contemporáneo tienen una obligación distinta
al resto de museos, y es su vinculación al presente. Su función
principal no es la de legitimar obras o artistas ni, tampoco, la de hacer o
adelantar el juicio de la historia. Lo que los distingue de los museos históricos
(centrados en la conservación y estudio de sus colecciones, su patrimonio
material) es su irrenunciable tarea de incentivar y difundir la creatividad
artística de nuestro tiempo (la actividad intelectual entendida como
valor social, como patrimonio inmaterial) así como facilitar su recepción.
Los museos se deben concebir no solamente como contenedores de obras de arte,
sino como laboratorios de comportamientos artísticos abiertos a las experiencias
cambiantes del mundo y a los lenguajes que las hacen visibles. Son, pues, tanto
lugares de producción y generación de propuestas de creadores
actuales como de investigación y estudio de las prácticas artísticas
contemporáneas. Por ello, la evaluación del buen funcionamiento
del museo o centro de arte contemporáneo, además de considerar,
como se hace tradicionalmente, el número de visitantes, debe atender
a otros variados indicadores de la gestión (2).
De lo anterior se infiere que los museos de arte contemporáneo y los
centros e instituciones dedicados al arte contemporáneo deben ser lugares
abiertos al pensamiento creativo, no dogmáticos ni ordenancistas. Es,
pues, necesario un concepto dinámico de museo basado en el tejido social
que lo sustenta, comprometido con la información y la educación
sobre los lenguajes y discursos contemporáneos, y que esté en
continua comunicación con otros tipos de instituciones culturales, estableciendo
redes dinámicas y participativas con otros museos y centros de su ámbito
nacional e internacional.
Con base en las consideraciones anteriores, se entenderán como buenas
prácticas, en cuanto al papel social de los museos y centros de arte,
las siguientes:
- Coleccionar y conservar el patrimonio artístico del siglo XX y activar
un nuevo patrimonio público de la contemporaneidad, consistente tanto
en obras objetuales como en proyectos artísticos intangibles: videocreación,
net.art, software art, etc.
- Invertir una buena parte de sus recursos en la conceptualización y
producción de nuevas obras de artistas en vías de consolidación
(I+D+I en las artes visuales).
- Informar al menos una vez al año de los planes del director no sólo
al Patronato (como es prescriptivo) sino también a los ciudadanos, a
través de los medios de comunicación: compras realizadas y planificadas,
programas expositivos y actividades.
- Mantener una relación con los artistas y comisarios con los que colaboran,
basadas en las buenas prácticas profesionales: honorarios por el trabajo
o los servicios prestados, respeto a los derechos de autor, formalización
de los acuerdos mediante los contratos por escrito, etc.
- En caso de que el museo vaya a financiar la producción de obra, se
recomienda negociar previamente con artista y galería si va a ser adquirida
por el museo o si va a comercializarse, y en qué condiciones.
- Desarrollar programas de colaboración y proyección a escala
internacional, integrándose y fomentando las redes de colaboración
a escala local, autonómica, estatal e internacional.
- Alentar y atender la creación de un contexto artístico local,
impulsando la colaboración con su entorno social y cultural y la generación
de comunidad, mediante programas educativos y de formación y atención
a los distintos públicos y sus segmentos.
5.OBJETO Y ALCANCE DE ESTE DOCUMENTO
Este documento de buenas prácticas es el resultado de las conversaciones
iniciadas en junio de 2006 entre el Ministerio de Cultura, la Asociación
de Directores de Arte Contemporáneo, el Consorcio de Galerías
de Arte Contemporáneo, el Consejo de Críticos de Artes Visuales,
el Instituto de Arte Contemporáneo, la Unión de Asociaciones de
Artistas Visuales y la Unión de Asociaciones de Galerías de Arte
de España. Dichas conversaciones suponen que el Ministerio reconoce al
sector como tal y también que éste se articula a través
de asociaciones. El documento no tiene carácter normativo y sólo
supondrá compromisos para aquellas instituciones que lo asuman y sin
que en ningún caso pueda suponer el desistimiento de la responsabilidad
política y cultural de las instituciones que, por otra parte, dispondrán
del control de los tiempos a la hora de ir poniendo en práctica las recomendaciones
que aquí se expresan. El Ministerio de Cultura hace propias estas buenas
prácticas y anima a que las administraciones autonómicas y locales
las adopten.
(1)
El número de personas que integran el organigrama de un M. o C. de A.
depende de diversos factores y es, por tanto, variable.
Las dos cuestiones que mayor incidencia tienen sobre esta cuestión son:
- las dimensiones del equipamiento arquitectónico del centro o museo
- su presupuesto económico anual
Suponiendo un M. o C. de A. de tamaño medio, el organigrama ideal sería:
* una dirección, + secretaría de dirección
* un responsable de la Colección Permanente (si la hubiere),
* un responsable de Exposiciones Temporales
* un responsable del Departamento de Educación
* un responsable de Biblioteca y Documentación,
* un responsable de Publicaciones
* un responsable de Contabilidad y Personal,
* un responsable de Comunicación,
* un responsable de Marketing
*un responsable de Infraestructuras y Equipamientos y Seguridad.
(2)
Las cifras de los distintos M. y C. de A. son, por otra parte, difíciles
de comparar entre sí, pues cada centro se encuentra en situaciones particulares
en las que influyen factores como: población residente, en tránsito
o turística, dimensiones del equipamiento, presupuesto disponible, horarios
de apertura al público, actividad organizada, etc...
Otros indicadores a tener en cuenta, siempre dentro de la ponderación
resultante de “población / turismo / dimensión / presupuesto”,
son los siguientes:
• Cifra total de grupos escolares atendidos,
• Actividades educativas desarrolladas durante el fin de semana para jóvenes
y familias,
• Cifra total de otros grupos organizados (tercera edad, jóvenes,
desempleados, inmigrantes, sectores marginados...) atendidos,
• Cantidad y calidad de actividades paralelas desarrolladas (ciclos de
cine, conferencias y mesas redondas, talleres, encuentros y charlas con artistas,
actividades musicales y escénicas...),
• Cantidad y calidad de exposiciones temporales presentadas,
• Número de exposiciones de producción propia dentro del
conjunto de exposiciones temporales,
• Publicaciones relativas a exposiciones, calidad de sus contenidos,
• Número de ensayos originales presentados en dichos catálogos,
así como en otras publicaciones, y relevancia teórica de sus autores,
• Cifra de exposiciones temporales producidas en colaboración con
otros M. o C. de A., y cifra de exposiciones propias que, tras su presentación
local han sido demandadas por otros M. o C. de A.,
• Número de préstamos y exposiciones realizadas fuera del
M. con base en fondos de la Colección Permanente,
• Número de conferencias, congresos, mesas redondas, artículos
impartidas y escritos por el personal técnico del M. o C. de A. invitado
por otras instituciones museísticas o académicas.
• Número de visitas a la página web.
• Número de personas integradas en la Asociación de Amigos
(si la hubiere).
• Número de investigadores atendidos
• Número de empresas privadas involucradas en el desarrollo de
la vida económica de la institución y porcentaje de dinero privado,
captado para el desarrollo de actividades museísticas, sobre el presupuesto
económico anual.
• Repercusión de las actividades en los medios de comunicación
social
Unión de Asociaciones de Artistas Visuales (UAAV)
Consorcio de Galerías de Arte Contemporáneo (CGAC)
Unión de Asociaciones de Galerías de Arte de España (UAGAE)
Asociación de Directores de Arte Contemporáneo de España
(ADACE)
Instituto de Arte Contemporáneo (IAC)
Consejo de la Crítica de las Artes Visuales
Firmado con el Ministerio de Cultura en Madrid, el 31 de enero de 2007
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